Fría como el hielo, inmovil, absolutamente quieta... me quedé paralizada. No sabía que hacer. No sabía si era real, un simple sueño que me jugaba una mala pasada o que quizás me confundí. Como una tonta baje la cámara y rápidamente pulse el botón para visualizar la última foto en vez de mirarle directamente, pues en cierto modo temía descubrir la verdad y haberme confundido. Pero mientras aparecía la foto en la pantalla, noté a alguien frente a mí y cuando levanté la cabeza lo comprobé.
Era él, y estaba allí, frente a mí. Y yo sin embargo no era capaz de reaccionar. En microsegundos una ráfaga de imágenes y recuerdos invadieron mi mente, yendo hasta el principio.
El regalo del viaje, el vuelo, la llegada a Inglaterra, la primera clase, el primer día que lo ví. Nuestra primera conversación donde sin conocernos decidimos irnos de mochileros por EEUU, su sonrisa, él. Otro día que nos cruzamos y no le reconozco, la noche que me bañé en la playa, otra conversación. El viaje en tren, mi bipolaridad, el viaje de vuelta, locura, me río de el simulando que me mete mano bajo la mesa, un zumo que subía la glucosa a mil, cartas. Su primer apodo, como se humedecía los labios para luego mirarme de esa forma tan pícara y única, última fiesta. Música,bailo, canto, río, disfruto. Me lo encuentro bailamos, reímos, cada vez más juntos y me besa. 1, 2, 3... dejo de contar. Pocas noches juntos pero inolvidables, sin dormir, hablando, conociéndonos, jugando, cosas que solo nosotros entenderíamos. Dormir 15 minutos, desayunar un vaso de agua y finalmente la despedida, más bien un hasta luego. Su beso, su último beso.
Tantos recuerdos en tan pocos segundos. Entonces noté su mano en mi cara con dulzura para limpiarme la tímida lágrima que bajaba mi mejilla. Después como quién se reencuentra con alguien a quien no hubiese visto en siglos. Lo abracé con fuerza para comprobar que era real. Que era él.
sábado, 29 de enero de 2011
miércoles, 22 de diciembre de 2010
[.3.] Mi vía de escape
Siii... por fin vacaciones, y pese a no tener las mejores notas que podría haber obtenido, soy feliz. Miquel me ha dado ya su regalo, es un viaje a Madrid. Si, me voy a pasar las Navidades con él, aunque mis padres vengan los últimos días. En fin, una vez más adoro a mi hermano, es mi vía de escape.
Tras días que se convirtieron en semanas mi mundo comenzó a cambiar y comencé a olvidar todos mis problemas. Miquel era mi medicina, y Madrid mi centro de rehabilitación.
Como cualquier día, me levante y cojí el metro... lugar inspirador, monotono, especial, único, aburrido, cambiante... Aunque no conocía sus nombres cada día me encontraba con ellos: el señor que leía El País, siempre con su negra chaqueta, su boina y su amable sonrisa con la que saludaba; luego estaba la empresaria, siempre de traje, pelo perfecto, un maletín a juego con los su zapatos y por supuesto en todo momento conectada a su Blackberry. También suelo encontrarame con un chico que posiblemente estudie Bellas Artes por su look bohemio y porque un día me dí cuenta que suele dibujar a la gente del vagón. Además suelen subir dos niños de unos 5 y 9 años con su niñera. A ellos si los conozco, pues un día Alex, el menor, me dijo que le gustaba, una monada de niño, luego su hermana Lydia comenzó a sentarse conmigo para ver que tanto escribía en mi diario, más bien cuaderno de pensamientos... Carla, su niñera, los cuidaba para pagarse sus clases de danza.
Hoy, me dirigía hacia el Retiro para recorrerme el paseo de las estatuas y el palacio de cristal, y sacar algunas de mis fotos. Al subir al vagón, aunque enchufada a mi iPod, comprobé que todos estaban allí. Cuando llegué a la estación de Sol, tras despedirme de Lydia y mi pequeño amor Alex, hice transbordo para llegar a Retiro y el parque, que esta justo al lado. En el siguiente metro, seguí experimentando esa estraña sensación con la que hoy me había levantado, pero por unos instantes me había sentido observada.Una vez en la calle me olvidé de ello y saqué mi Nikon para comenzar mi pasión, sacandole fotos a cualquiera que llamáse mi atención, hiciese algo peculiar o indirectamente me lo pidiese a gritos.
Primero pasé por el Palacio de Cristal, aunque lo prefiero por la tarde cuando algunas parejas pasean cojidas de la mano recorriendo ese lugar tan mágico. Luego camine sin dirección, simplemente buscando algo... saque unas cuantas a unos niños que jugaban al corre que te pillo, a una pareja de viejecitos en un banco y a un grupo de amigos que tomaban el sol en el cesped. Finalmenteme acerqué al lago, y tras comprarme una Coca-Cola zero y unas pipas, me senté.
Aún de vez en cuando, me sentía observada, pero entre tanta gente quien iba a saber. Allí entre las barquitas y las complicidades entre los remadores... conseguí distraerme un poco. Había una pareja, de unos 20 años que estaban jugando en una barca y me habían contagiado con sus risas, les había sacado algunas fotos, pero temía que se volcaran. Pronto descubrí que no lo harían, pues él le agarro las manos y la atrajo hacia sí para abrazarla y luego besarla. Adoro esas escenas típicas del cine francés.
Buscando otra posible foto me fije en la gente apoyada en la varandilla y los demás transeuntes, con el objetivo traté de buscar a alguien que estuvira por la labor. Fue entonces cuando distinguí a un chico guapísimo que parecía como suelo decir pedirme a gritos fotografiarlo. Y justo cuando pulse el disparador, me miró fijamente a través del objetivo y luego me sonrío con complicidad. No me lo podía creer...era ÉL.sábado, 18 de diciembre de 2010
[.2.]
Finales del primer trimestre, exámenes, sueño... Nada nuevo para los que lo conocen, como cada final de trimestre. Pero este año era más preocupante, es el último año. Luego viene la famosa PAU, la universidad y la "vida adulta". Escalofríos me entran de tan solo pensarlo.
En fin, en estos momentos solo deseo salir de aquí y que lleguen las navidades porque Miquel me ha prometido algo y estoy deseosa por saberlo ya.
domingo, 12 de diciembre de 2010
[.1.] Para eso no importa la edad
Uno, dos, tres días... el tiempo seguía su curso y como no, al margen de nuestros sentimientos... Yo y mis problemas, o quizas no lo fuesen... Adolescensia, si esa odiosa época que todos deseamos vivir una y otra vez, donde los sentimientos estaban a flor de piel, lo pequeño se hacía grande y lo grande, increiblemente grande... Clase de filosofía, sí, filosofía. Esa asignatura que a todos desquicia en 2º de bachiller, pero yo pagaría por esas clases, siempre me han fascinado, hecho reflexionar, inspirado..., claro siempre y cuando no me exminaran.
Es interesante conocer las reflexiones a las que pudieron llegar nuestros ancestros, conclusiones que hoy día tambien aplicamos, sus míticas frases... pero no solo ellos, sino también otros famosos de la historia como Albert Eintein o Marilyn Monroe, pero no es de ellos de quienes quiero hablar ahora... Hablaba de mí, Paula, y de la adolescencia, contínua guerra de sentimientos... ¿por qué todos querrán volver a ella?¿Por la revolución hormonal?¿Por los primeros amores? No creo, porque solo hace que nos comamos la cabeza y le demos vueltas a todo, una y otra vez... Tal vez sea por la rebeldía o la "libertad". Sí, entre comillas porque no es total. Pero quizás lo que más he odiado y siempre odiaré, son las mentiras y la gente interesada que solo se acerca cuando te necesita sin darse cuenta que tambien eres humano. Pero me he dado cuenta que eso son cosas que no van con la edad, ni tan siquiera con una época de tu vida... hay gente que simplemente es así y sin darse cuenta te pueden llegar a romper el corazón.
Es interesante conocer las reflexiones a las que pudieron llegar nuestros ancestros, conclusiones que hoy día tambien aplicamos, sus míticas frases... pero no solo ellos, sino también otros famosos de la historia como Albert Eintein o Marilyn Monroe, pero no es de ellos de quienes quiero hablar ahora... Hablaba de mí, Paula, y de la adolescencia, contínua guerra de sentimientos... ¿por qué todos querrán volver a ella?¿Por la revolución hormonal?¿Por los primeros amores? No creo, porque solo hace que nos comamos la cabeza y le demos vueltas a todo, una y otra vez... Tal vez sea por la rebeldía o la "libertad". Sí, entre comillas porque no es total. Pero quizás lo que más he odiado y siempre odiaré, son las mentiras y la gente interesada que solo se acerca cuando te necesita sin darse cuenta que tambien eres humano. Pero me he dado cuenta que eso son cosas que no van con la edad, ni tan siquiera con una época de tu vida... hay gente que simplemente es así y sin darse cuenta te pueden llegar a romper el corazón.
sábado, 20 de noviembre de 2010
...agua
Lavanda, jazmines o quizás rosas... el aroma era suave, dulce, incluso relajante... posiblemente el cálido vapor del agua ayudaba. Siempre lo había soñado, sobre el agua habían pétalos flotando que de vez en cuando por mínimos movimientos cambiaban de posición lentamente, sin prisa... la temperatura templada del agua era perfecta, me sentía abrazada, acogida, en el lugar y momento exacto. La bañera parecía estar hecha para mí, la cabeza reposaba al igual que mis brazos en los bordes mientras el resto de mi cuerpo permanecía bajo agua. Pasaría horas así, pues posiblemente jamás me había sentido de esa manera... en el agua, como si formase parte de ella, como si todo se reduciese a eso. Mi cuerpo parecía desaparecer, entonces decidí dejarme sumergir algo más cubriendo así mis brazos y cuello. Poco después no tardo en sumergirme por completo. Siento la calidez del agua rodeando mi cuerpo, delineando cada una de mis curvas, investigando cada uno de mis cabellos... fundiéndome con el agua, completamente plena, feliz... aunque de pronto todo comienza a perder color y sentido, mi cuerpo se duerme lentamente sin entender nada, simplemente contemplando lo que sucede, aunque sin preocuparme pues estoy en el agua, ¿qué me podría pasar?... Poco a poco, la luz va disminuyendo, cada vez más... no lo entiendo, todo desaparece incluso el calor, el agua... algo va mal, ¿qué pasa?
De pronto como si tiraran desde lo más profundo de mi ser, siento que me liberan aunque sigo sin lograr entender lo que sucede, solo hay frío, mucho frío... pero siento dos cálidos brazos que me abrazaban y sujetan mi cara con desesperación, posiblemente intentándome salvar, pero... ¿se puede salvar a alguien que no quiere vivir e incluso se ha encarado con la muerte? Él solo cree en la respuesta afirmativa, pues ella... ella no puede morir y menos ahora...
Y justo cuando logro volver, lo miro a los ojos... esos ojos..
TIIIIIIITITITITITITIIIIIIIIIII! No me lo puedo creer ya son las 9:30, rapidamente apago el despertador. Me revuelvo entre las sábanas pero no aguanto más y me levanto... como siempre me hago un moño y abro las ventanas, después cojo el rotulador y tacho el 19 pues ya hoy es 20, 20 de noviembre...
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